¿Qué es la equidad?
La igualdad es una práctica estratégica destinada a garantizar que todos los empleados tengan acceso a las mismas oportunidades, recursos y recompensas, mediante el reconocimiento y la eliminación de sus circunstancias particulares y de las barreras sistémicas. La igualdad reconoce que las personas parten de posiciones diferentes y exige que el departamento de recursos humanos ajuste la «escalera» para que todos puedan ascender hasta la misma altura.
Desde el punto de vista de la remuneración general, la igualdad se manifiesta sobre todo en la igualdad salarial. Esto implica realizar revisiones periódicas para garantizar que los empleados que realizan un trabajo sustancialmente similar reciban una remuneración equitativa, independientemente de su género, raza u otras características protegidas. Esto va más allá de la «tarifa de mercado» y se centra en la equidad interna, garantizando que los sesgos históricos durante las negociaciones salariales o el historial salarial previo no se trasladen al puesto actual del empleado.
Los expertos en gestión de recursos humanos desarrollan sistemas que minimizan los sesgos inconscientes a lo largo de todo el ciclo laboral del empleado. Esto incluye:
La igualdad garantiza que el camino hacia el liderazgo no esté reservado para quienes tienen mayor capital social o «la voz más fuerte». El departamento de recursos humanos debe asegurarse de que los programas para empleados con alto potencial y las oportunidades de mentoría estén al alcance de todos. Esto puede significar ofrecer horarios de formación flexibles para quienes cuidan de niños, o crear trayectorias de liderazgo específicas para grupos infrarrepresentados, con el fin de corregir los desequilibrios históricos en la alta dirección.
La igualdad exige una búsqueda proactiva de los obstáculos «ocultos». Por ejemplo, si la descripción del puesto exige una titulación superior para un puesto que se puede desempeñar con experiencia equivalente, RR. HH. crea una barrera injusta para quienes no pudieron permitirse una titulación superior. Un enfoque justo se centra en la contratación basada en las competencias para ampliar la reserva de talento.
La verdadera igualdad a menudo se manifiesta a través de adaptaciones razonables. No se trata de un «trato especial», sino de igualar las reglas del juego.
Proporcionar un lector de pantalla a un empleado con discapacidad visual o un horario flexible a quien observe festividades religiosas permite a estas personas desarrollar todo su potencial, algo que no podrían hacer en un entorno de «talla única».
Los departamentos de recursos humanos de alto nivel consideran la igualdad como un indicador, no solo como una actitud. Al hacer un seguimiento de la «velocidad» de ascenso entre los distintos grupos demográficos, el departamento de recursos humanos puede identificar dónde existe un «escalón roto» en la jerarquía corporativa e intervenir con programas de desarrollo específicos para restablecer el equilibrio.
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