Despido

El despido es la terminación del vínculo por decisión de la empresa: sin causa, con justa causa, por falta de trabajo o por fin de contrato.

El despido es la terminación del vínculo laboral por decisión de la empresa y no de la persona. Es un término paraguas, y ahí empieza la confusión: una reestructuración, una salida por falta grave y el vencimiento de un contrato a plazo fijo entran todos en la misma categoría, cuestan cosas muy distintas y requieren papeles distintos.

Definir bien el tipo no es una formalidad administrativa. De eso depende el preaviso, la indemnización, el expediente que tiene que existir antes de que alguien se entere, y si la empresa puede sostener la decisión cuando la discutan.

Las modalidades bajo una misma etiqueta

  • Despido sin causa. La empresa decide terminar el vínculo y paga la indemnización completa. Es legítimo y es la vía más previsible en costo.
  • Despido con justa causa. Una injuria que no consiente la continuidad de la relación. Sin preaviso y sin indemnización, pero con la carga de la prueba del lado de la empresa.
  • Bajo rendimiento. Rara vez se sostiene como causa por sí sola: necesita objetivos claros, evidencia de acompañamiento y normalmente un plan de mejora que haya corrido de verdad.
  • Fuerza mayor o falta de trabajo. Indemnización reducida, pero con un estándar de prueba alto y orden de antigüedad.
  • Fin del período de prueba. Cualquiera de las dos partes puede terminar, con preaviso de quince días.
  • Vencimiento del plazo contractual. No es un despido, aunque las prórrogas sucesivas pueden convertir el vínculo en uno por tiempo indeterminado.

El acuerdo de desvinculación no pertenece a esta lista aunque los sistemas de RRHH suelen archivarlo acá. Es una tercera categoría: nadie despidió y nadie renunció, las dos partes firmaron. Contarlo como despido infla tus números y borra lo que realmente pasó.

Preaviso e indemnización

El preaviso se mide por antigüedad: quince días durante el período de prueba, un mes hasta los cinco años y dos meses a partir de ahí. Se puede otorgar o pagar como indemnización sustitutiva, y si el despido cae a mitad de mes también corresponde la integración del mes.

La indemnización por antigüedad se calcula sobre la mejor remuneración mensual, normal y habitual del último año, un mes por cada año de servicio o fracción mayor a tres meses. Ese es el punto que más se subestima al presupuestar una salida: lo que manda no es el sueldo básico sino el mejor mes normal, y la fracción superior a tres meses cuenta como un año entero.

Cuándo el despido sale mucho más caro

Hay situaciones donde la ley presume que el motivo real fue otro y agrava la indemnización. El embarazo y la maternidad tienen una ventana de protección de siete meses y medio antes y después del parto, siempre que la trabajadora haya notificado y acreditado el estado. El matrimonio tiene su propia presunción con una ventana equivalente. A eso se suman las situaciones de discriminación, donde la consecuencia puede ir más allá del dinero.

El momento también es un riesgo en sí mismo. Un despido que llega dos semanas después de un reclamo por acoso, de un aviso de embarazo o del regreso de una licencia se va a leer en ese contexto, más allá de la intención real.

El orden en que conviene hacerlo

Define y documenta la causa antes de comunicar nada, porque en un despido con causa el telegrama fija los motivos y después no se pueden cambiar ni ampliar en juicio. Si el despido es sin causa, no inventes una: una causa débil transforma una salida previsible en un juicio.

Después viene la mecánica donde los errores cuestan: liquidación final y vacaciones proporcionales calculadas a la fecha correcta, certificados de trabajo y aportes entregados en tiempo, corte de accesos en el momento adecuado, devolución de equipos, reasignación de reportes directos y traspaso de clientes. Último, el equipo. Una salida que nadie explica la explican todos los demás, casi siempre peor que la verdad.

Por qué el motivo tiene que salir de una lista

La mayoría de las empresas no puede responder una pregunta básica: cuánta gente salió el año pasado por rendimiento y en qué equipos. El motivo está en un campo de texto libre. Alguien escribió reestructuración, otro cambio organizacional, un tercero lo dejó vacío, y tres años de salidas quedaron sin poder analizarse.

Una lista corta y controlada de tipos, con una lista separada de motivos debajo, no cuesta nada configurar y es la diferencia entre un reporte de rotación que sirve y un número en el que nadie confía. Mantenla corta, para que la gente elija con precisión en lugar de tomar la primera opción que suene bien.

Cómo se gestiona en PeopleForce

El formulario de desvinculación de Core HR impone esa regla en la interfaz: no se envía sin un tipo y un motivo tomados de listas que tu equipo mantiene en configuración, y viene con Voluntaria, Involuntaria y Acuerdo mutuo por defecto. El reporte de desvinculaciones agrupa las salidas justamente por esos valores. Borrar un valor de la lista no reescribe el historial, así que conviene acordar la lista una vez en lugar de editarla cada trimestre.

El formulario también cubre lo que suele olvidarse. El último día de trabajo y el último día en la oficina son campos separados. Los reportes directos se pueden reasignar a una persona concreta o quedar sin jefe desde la fecha de baja, y el formulario no te deja elegir un flujo de offboarding si la persona no tiene jefe asignado, lo que detecta una línea de reporte rota antes de que sea un problema. Tú eliges si se cancelan las tareas pendientes y los flujos de trabajo en curso, mientras el flujo de offboarding sigue corriendo. En la fecha efectiva, un proceso automático desactiva la cuenta, revoca accesos y tokens de integraciones y elimina al usuario de Google Workspace si esa integración está activa.

Dos detalles más. Marcar a alguien como recontratable crea automáticamente una ficha de candidato en PeopleRecruit, con nombre, correo personal, puesto y datos de contacto, así que una buena persona que salió por reestructuración queda en la base de talento y no en la planilla de alguien. Y las plantillas de documentos exponen la fecha, el tipo y el motivo de la baja como variables, de modo que la documentación de salida se genera desde el registro en lugar de tipearse de nuevo.

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