¿Qué es el salting?
El salting es una táctica de organización sindical en la que un activista o un organizador rentado entra a trabajar en una empresa con el objetivo explícito de construir apoyo sindical desde adentro. A esa persona se la llama salt. El término viene de las relaciones laborales de Estados Unidos, donde la práctica es más frecuente y más litigada.
Al empleador le importa por un motivo concreto: en Estados Unidos, rechazar a alguien en la búsqueda por ser organizador sindical es ilegal en sí mismo. La Corte Suprema confirmó en 1995 que los organizadores rentados cuentan como empleados bajo la ley de relaciones laborales, así que filtrarlos en la selección constituye una práctica laboral desleal y no una medida defensiva.
La táctica tiene dos formas y cada una deja a RR. HH. en una situación distinta:
En los dos casos se trata de un empleado real haciendo un trabajo real. El riesgo legal no lo genera su presencia, sino la reacción de la empresa.
El salting como táctica importada casi no aparece, pero el marco local apunta en la misma dirección. La Ley 23.551 de Asociaciones Sindicales prevé la figura del delegado de personal, protege a los representantes con la tutela sindical y tipifica como prácticas desleales las conductas antisindicales del empleador. Rechazar a una persona por su actividad gremial choca con esa legislación laboral y deja a la empresa en una posición difícil de defender.
Organizar rara vez funciona donde la gente ya se siente escuchada. Prende en equipos con reclamos acumulados, sin un canal interno confiable y con jefaturas que se enteran de los problemas recién en la renuncia. Es decir, es una respuesta externa a un hueco interno de compromiso de los empleados y de comunicación. Una empresa con un canal de denuncias internas que funciona y con feedback periódico es un blanco mucho más difícil, no porque bloquee nada, sino porque los reclamos se resuelven antes.
Con Pulse puedes lanzar encuestas para toda la empresa o asociadas a momentos del ciclo de vida del empleado, y ver los resultados por driver y por área, ubicación, división o puesto. El anonimato se cuida en la propia encuesta: los resultados recién se muestran cuando se alcanza el mínimo de respuestas, así que la gente puede hablar con franqueza de su jefe o de su sueldo. El eNPS y el check-in diario de ánimo agregan la línea de tendencia, de modo que la caída de un equipo aparece como dato y no como rumor.
La otra mitad es la comunicación en sentido inverso. Los anuncios internos en Core HR le dan a la dirección un canal único que llega a todos, algo que pesa justo en los períodos en que el rumor viaja más rápido que la información.
Desde Core HR hasta analítica avanzada de personas, descubrí cómo PeopleForce ayuda a los equipos a automatizar procesos y ahorrar hasta 80 horas al mes.