¿Qué es el liderazgo situacional?
El liderazgo situacional parte de una idea simple: no existe un único estilo correcto de conducción, y la cantidad de dirección y de apoyo que conviene dar depende de cuán preparada está la persona para la tarea concreta que tiene delante. El modelo lo desarrollaron Paul Hersey y Ken Blanchard, y sigue siendo uno de los más enseñados en formación de líderes.
La palabra clave es tarea. Una misma persona puede necesitar instrucciones detalladas en un proyecto y autonomía total en otro. No es una etiqueta para el jefe ni un ranking de empleados, sino una decisión que se vuelve a tomar en cada asignación.
El modelo combina el nivel de dirección con el nivel de apoyo:
La teoría es fácil de contar y difícil de sostener:
Frente a los estilos de gestión fijos, el modelo situacional es deliberadamente flexible, y de ahí viene también su principal crítica: tiene menos respaldo empírico del que sugiere su popularidad. Bien usado, se apoya en el coaching y empuja hacia el empoderamiento de los empleados, porque la dirección del recorrido siempre es la misma: de dirigir a delegar.
La decisión sigue siendo del líder, pero necesita evidencia. En Perform, los ciclos de evaluación asocian competencias a cada rol, así que puedes ver dónde alguien es fuerte y dónde recién está aprendiendo, en lugar de guiarte por una impresión general. Los planes de desarrollo guardan los pasos acordados como ítems con fecha y el porcentaje de avance se actualiza solo. Esa es la señal para pasar de entrenar a apoyar.
El estilo se elige, en la práctica, en la reunión uno a uno periódica, y el organigrama de Core HR muestra cuántos reportes directos carga cada líder. Alguien con veinte personas a cargo va a delegar todo por defecto, diga lo que diga el modelo, y eso es un problema de estructura antes que de liderazgo.
Es un modelo de liderazgo que propone adaptar el estilo del líder al nivel de madurez de cada persona frente a una tarea concreta. Combina dos variables, la dirección y el apoyo, y de ahí salen cuatro estilos: dirigir, entrenar, apoyar y delegar.
El modelo distingue cuatro niveles, de M1 a M4. En M1 la persona tiene poca competencia para la tarea; en M2 tiene algo de competencia pero le falta seguridad; en M3 es competente pero duda; y en M4 es competente y está comprometida. A cada nivel le corresponde un estilo, de dirigir (M1) a delegar (M4).
Una analista con años de experiencia en reportes recibe por primera vez un proyecto de presupuesto. En los reportes, su líder delega; en el presupuesto, le da instrucciones claras y revisa los avances cada semana, hasta que gana experiencia y puede pasar a un estilo de apoyo.
Desde Core HR hasta analítica avanzada de personas, descubrí cómo PeopleForce ayuda a los equipos a automatizar procesos y ahorrar hasta 80 horas al mes.